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INFORME DE TRATAMIENTO AL PACIENTE DOMINGO TELLEZ CUENCA.
TERAPEUTAS: OLAYA ALCANTARILLA ÁLVAREZ Y ROSARIO DE LA ROSA.
Madrid, 1 de Mayo del 2004

El paciente, Domingo Téllez Cuenca, ha sido tratado por Olaya Alcantarilla Álvarez, Naturópata y Kinesióloga desde el año 2000 hasta esta fecha, a la vez que por Rosario de la Rosa Llorente, Terapeuta Gestal y Cráneo Sacral desde el año 2002 hasta esta fecha. Al comienzo del tratamiento, el niño presentaba un cuadro de hiperactividad, trastornos del sueño (estaba tomando psicosoma debido a su gran inquietud y pesadillas), dificultades de comunicación y para mantener la atención. Si se le preguntaba algo demostraba no entender la pregunta, y aun en los casos en que parecía entender no era posible obtener una respuesta. Presentaba un amplio cuadro de dificultades en el habla, no sólo en lo que se refiere al ritmo, la pronunciación y vocalización de las palabras, sino a la expresión de las ideas. Asimismo, presentaba un estado de ansiedad e impaciencia que le impedía concentrar su atención en cualquier cosa, salvo por breves instantes, perdiendo el interés por lo sugerido rápidamente. Cuando quería conseguir algo, su camino habitual era el de coger una rabieta e intentar conseguirlo por la fuerza, a costa de lo que fuere, sin que ningún razonamiento le hiciera desistir de la idea. Su obsesión era conseguirlo todo, costase lo que costase, y ganar siempre, hasta en las cuestiones más insignificantes, sin importarle lo más mínimo los intereses del otro. Su desarrollo físico era notablemente inferior al que le correspondería por edad, y mucho más retraso presentaba su desarrollo emocional. Hasta el año 2002 se le trató con Naturopatía y con test Kinesiológicos las alteraciones en distintos meridianos de acupuntura, como riñón, hígado, bazo; la homolateralidad o desequilibrios en la coordinación interhemisférica, trastornos funcionales a nivel psicomotriz. Mejoró mucho en su estado general, pero estaba en un proceso de estancamiento. Por este motivo, a partir del año 2002 se inició un tratamiento psicoterapéutico combinado con el uso de la Acupirámide. Desde que el niño llegaba a la consulta, él y la terapeuta se instalaban debajo realizando todo el trabajo bajo ella. Se comenzó con un solo Acupresor instalado en la parte superior (8 meses), se siguió con cuatro Acupresores en un soporte (8 meses), para continuar con seis Acupresores en otro soporte hasta la fecha. El trabajo terapéutico se canalizó a través del dibujo, del juego lúdico y de los juegos didácticos, acompañados con masajes cráneo-sacrales (bajo la Acupirámide) y terapia vibracional con sonido de diapasones.

Todo esto ha permitido una evolución del paciente que, a nivel físico ha alcanzado una coordinación psicomotríz y un aspecto físico propio de un niño de su edad, fuerte y sano. Descansa normalmente y se han regulado sus trastornos del sueño. Es un niño activo, movido, pero no hiperactivo. Interactúa de forma normal en juegos compartido con sus amigos en el colegio, un colegio de niños de desarrollo normal en que se le ha integrado y en el que no causa ningún trastorno o problema. En la terapia acepta con agrado el juego didáctico, ríe mucho y disfruta enormemente con sus éxitos y avances. Acepta el orden y la disciplina que se le marcan, tanto en casa como en el colegio o en la terapia. Mantiene conversaciones fluidas, con una vocalización casi normal, manifestando un criterio propio, sus propias ideas y una capacidad de expresar sus emociones con naturalidad. Domina perfectamente sus movimientos y se hace cada vez más hábil en el manejo de sus manos (atarse los zapatos, dibujar, escribir) para las acciones y tareas cotidianas.

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