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Reflexología.

mmedrano

María Dolores M.
Diplomada en Quiromasaje, Reflexología y Maestra de Reiki
Nº de terapeuta 5058
Centro: LA SALUD A TUS PIES
Calle Rosellón de Barcelona

Barcelona, 15 de Abril de 2008

Apreciado Mario:

Por la presente, me satisface animarte para que sigas investigando sobre las posibilidades terapéuticas de la Acupirámide y su Acupresor. En primer lugar, te comento que adquirí la Acupirámide en el año 2002.
En aquel tiempo, siempre andaba muy baja de energía, me sentía cansada, y mi rendimiento estaba al 50%. Aunque visitaba varios médicos, no encontraban el motivo de este cansancio, hasta que un buen día, se encontró que la causa era la candidiasis.

Encontrar la Acupirámide y notar como aumentaba mi nivel energético, fue todo uno.

Cuando me fui encontrando mejor, toda mi ilusión era estudiar y hacer terapias para poder prestar ayuda, igual que a mí me habían ayudado. Actualmente aplico diferentes terapias con buenos resultados y espero seguir avanzando.

A continuación te expongo un caso en primera persona:

Día 18.03.08
Hago masaje a un paciente con sobrecarga de energías negativas.

Día 20.03.08
Amanezco con un leve dolor en la clavícula izquierda que ramifica al brazo y acaba en la mano.

Día 21.03.08
Me levanto con un dolor interno, tan fuerte que no me deja prácticamente ni moverme, diría que es como un calambre muy doloroso que cubre parte de las cervicales, baja hasta el corazón y de ahí se ramifica hasta la axila izquierda, recorriendo todo el brazo hasta acabar en el dedo meñique.

Día 22.03.08
El dolor sigue siendo intenso, tanto que me hace temblar de pies a cabeza, y sólo me permite estar semitumbada. Decido entrar en la Acupirámide y las sacudidas se intensifican, después de una hora dentro de ella, el dolor baja y dejo de temblar.

Día 23.03.08
Este día recuerdo que el Acupresor tiene ciertas propiedades y decido ponerlo cerca de mí.
A los 5 minutos encuentro notable mejoría y puedo empezar a moverme e incluso puedo ir haciendo tareas de la casa.
Con el Acupresor cerca, notaba una agradable sensación de bienestar, el dolor tendía a desaparecer y si en algún momento me alejaba de él, mi brazo volvía a doler.

Día 24.03.08
Prácticamente desde que me levanto llevo encima el Acupresor, lo llevo a todas partes y de momento es lo único que me proporciona la energía y el bienestar necesarios para llevar una vida normal. Hasta el día de hoy, no me he separado de él ni un momento; te aseguro, que han sido semanas muy duras en las que la Acupirámide y el Acupresor me han sido de gran ayuda, por todo ello agradezco la gran idea que un día tuviste.

Y sin más, me despido con un fuerte abrazo.
Mª Dolores

 

 

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