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Reflexología Podal

Casos relacionados con la eliminación del dolor (III).

C. G. E. (paciente de Solé) –Lérida- Mujer de 24 años.
Padecimiento : Dolores en los oídos, vértigo y depresión.
Aplicación de la Acupirámide Bioenergética y Acupresor con Reflexología podal.
Ya no le duelen los oídos y se encuentra mucho mejor.
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M. P. C. (paciente de Solé) –Lérida- Mujer
Padecimiento: Lumbalgia, dolores cervicales, opresión en el pecho y depresión.
Aplicación de la Acupirámide Bioenergética y Acupresor con Reflexología podal.
Se encuentra muchísimo mejor, no tiene le opresión del pecho, está más animada.
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J. B. T. (paciente de Solé) –Lérida- Niña de 9 años.
Padecimiento : Migrañas y estreñimiento.
Aplicación de la Acupirámide Bioenergética y Acupresor con Reflexología podal.
Está bien, se le ha dado el alta.
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T. R. T. (paciente de Solé) -Lérida- Mujer.
Padecimiento: Dolores ciático, cervicales, rodillas y migrañas.
Aplicación de la Acupirámide Bioenergética y Acupresor con Reflexología podal.
Está totalmente recuperada y no ha tenido más migrañas.
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D. S. F.(paciente de Solé) -Lérida- Mujer de 56 años.
Padecimiento : Asma bronquial, tos crónica.
Aplicación de la Acupirámide Bioenergética y Acupresor con Reflexología podal.
Está totalmente recuperada.
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C. B. I. (conocedora y usuaria de medicinas alternativas). Mujer de 43 años (Bióloga) Historial clínico
Desde los 20 años he tenido problemas de espalda, sobre todo en zonas cervical y sacra, pero dado que mi madre y mi hermano también los padecían, en un principio no le di más importancia, considerándolo algo propio de mi constitución física.
Con el tiempo las tensiones en el cuello me produjeron frecuentes dolores de cabeza, lo que me llevó a visitar al traumatólogo que me diagnosticó pinzamientos en algunas de las vértebras cervicales, así como una cierta rotación en la zona pélvica que podría ser causa de las molestias en la zona sacra. Después de estudiar mi caso me aconsejó la necesidad de nadar y hacer algún otro ejercicio para fortalecer muscularmente dichas zonas.
Dado que por aquel entonces yo estaba preparando la tesis doctoral y no tenía mucho tiempo de ir a nadar, decidí visitar a un quiropráctico de gran prestigio en Madrid, para tratarme el problema. Yo tenía entonces 23 años.
Después de estudiar mi radiografía y hacerme un reconocimiento, detectó el mismo problema que había visto el traumatólogo con antelación . Así que actuó sobre cuello y sacro, además de tratar algunas vértebras dorsales.
Durante casi 15 años he visitado a éste quiropráctico con regularidad y al menos los dolores de cabeza han desaparecido completamente, permaneciendo los dolores más mitigados en la zona sacra.
A consecuencia de mi último embarazo (35 años), el dolor en la zona sacra se hizo más acuciante y los tratamientos quiroprácticos se hicieron más frecuentes.
Posteriormente conocí a varios fisioterapeutas y osteópatas que me aconsejaron utilizar otras técnicas menos agresivas que la quiropraxia y así hice. Cambié el quiropráctico por un osteópata.
Posteriormente, a consecuencia de una mudanza realizada en abril del 98, el dolor en la zona sacra fue tan fuerte que decidí visitar al quiropráctico, a pesar de que hacía años que no le visitaba y además tuve el tratamiento del osteópata habitual. Después de estos tratamientos el dolor persistió a tal punto que me tuve que meter en la cama porque el dolor en la zona era insoportable y sólo tumbada podía soportarlo.
En esta situación llegó a mis manos el Acupresor, a través de nuestro amigo Mario. Le conté dónde tenía el dolor y él directamente me trató con la aguja. Al comenzar el tratamiento el dolor era absolutamente insoportable, y pensaba que se debía a que la aguja estaba penetrando en la piel, ya que el dolor que sentía al poner la aguja en ciertos puntos era como si me estuvieran clavando un estilete. Después de asegurarme y comprobar por mí misma que el Acupresor carecía de punta, comprendí que el dolor no procedía de la propia aguja. Al continuar Mario tratando la zona sacra en diferentes puntos, el dolor se fue mitigando. Él me explicó que según su parecer lo que me ocurría era que tenía en dicha zona la energía estancada, produciendo con ello el dolor tan agudo. Después del tratamiento durante unos 20 ó 30 minutos, me pude levantar de la cama. La sensación era de tener la zona sacra anestesiada. Mario me comentó que debería seguir tratándome de un modo frecuente (todos los días) la parte afectada, hasta que el dolor desapareciera.
Y así fue. Durante varios días, siguiendo sus instrucciones de manejo, traté la zona afectada hasta que el dolor remitió completamente. Posteriormente pude hacer una vida normal e incluso pude montar a caballo, cosa que me había sido absolutamente prohibida por todos los médicos y terapeutas que hasta entonces me habían tratado. Aún así probé y no tuve problemas serios más que leves molestias que fueron desapareciendo con el uso frecuente del Acupresor.
Actualidad:
Desde hace cuatro años utilizo el Acupresor de forma regular . Hoy día me lo puedo colocar yo misma en las diferentes partes del cuerpo que así lo requieren. En mi caso actúa de una forma clara como relajante muscular de la zona dolorida. Lo he utilizado fundamentalmente en la zona sacra, pero también lo utilizo para descongestionar otras zonas del cuerpo donde la energía, digamos negativa, se acumula.
Desde hace unos 5 años, en los meses de enero y febrero, padezco una rinitis alérgica que a veces se agrava convirtiéndose en sinusitis. En estos casos he usado el Acupresor para despejar los senos frontales, así como la propia nariz y quitar tensiones en la zona ocular, siguiendo a veces los puntos señalados por la acupuntura, y otras mi propia intuición.
Experiencias con el Acupresor:
Al colocar el Acupresor , el dolor al principio suele ser muy fuerte, por lo que lo coloco unos pocos segundos y después lo retiro, hasta que el dolor va cediendo y permite colocar la aguja en dicho punto durante más tiempo. Después doy pequeños giros en el punto tratado y por último masajeo con la mano utilizando algún aceite de masaje.
Dada mi formación profesional estoy muy interesada en profundizar en el proceso que ocurre al colocar de forma vertical el Acupresor en el punto adecuado. De forma subjetiva siento cómo “algo” se mueve al colocar la aguja en esta posición. Cuando se coloca reiteradamente en el mismo punto, el dolor va cediendo y esa especie de movimiento también cesa, quedando la zona relajada y sin dolor.
El tratamiento no lo hago a diario, salvo en épocas, como las de la alergia, donde sí trato muy frecuentemente diferentes zonas de la cara, así como un punto especial en la zona dorsal que corresponde, según la medicina china, al punto de las alergias. Éste suele ser muy doloroso por lo que actúo de la forma señalada al principio.
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M. J.E. (Zaragoza) Mujer de 40 años.
Enfermedad: artritis reumatoide.
Tras la extracción de las cuatro muelas del juicio, en 1987, se produce una infección grave tras la operación. En 1994 se comienza a tener dolores e hinchazón de los ganglios del cuello. Un dentista diagnóstica, tras una serie de radiografías, artritis en las articulaciones de la mandíbula, sobre todo la del lado derecho con pérdida de cartílago. Este dentista le comunica a la paciente que no tiene curación y le hace un aparato bucal para evitar que al dormir se aumente la degeneración de las articulaciones.
Se acude a un médico naturista y homeópata que pone un tratamiento de valeriana, pasiflora, equinácea y pastillas de fósforo-hierro. El desarrollo parece detenerse.
En 1999, tras una situación personal de mucho estrés y tensión, comienzan los dolores articulares en el lado derecho del cuerpo: hombro, brazo, dedos y rodilla. En Abril, una contractura muscular muy fuerte en el trapecio produce la parálisis casi total del brazo derecho. El tratamiento con Miolastán y el reposo no conseguían mejorar los dolores y se acude a un fisioterapeuta que consigue con la acupuntura y digito-puntura recuperar totalmente la movilidad del brazo.
A partir del 2000, también en una situación personal de mucho estrés y tensiones, aumentan las dolores de la mandíbula, sobre todo la parte derecha y tras un constipado se comienza a tener ruidos en los oídos, sobre todo, el derecho.
El cansancio del cuerpo es generalizado, tanto a nivel físico, cada vez cuesta más moverse, como a nivel mental. También se produce un aumento de peso considerable e hinchazón en las articulaciones.
En Enero de 2002, se acude a una naturista que le pone un tratamiento con aloe vera y unas pastillas compuestas de diversas raíces como “Salix alba” y “Ribes Nigrum”. La naturista considera que el tratamiento será largo y lento, aproximadamente unos dos años tan sólo para reducir los dolores y sin poder llegar a una curación completa, sobre todo en la zona de la mandíbula derecha que afecta al oído.
En esta misma fecha y al mismo tiempo se comienza a utilizar la Acupirámide Bioenergética y el Acupresor. La Acupirámide se utilizará todos los días en sesiones de 10 o 15 minutos al día. El Acupresor se utilizará regularmente tanto en puntos dolorosos (siguiendo un libro de digito-puntura) como en fricciones de la zonas doloridas. También se utilizará agua energizada con regularidad.
Durante el primer mes se experimentó una mejoría considerable, sobre todo, una disminución del cansancio corporal.
La naturista, en la primera visita después del comienzo del tratamiento, afirmó que nunca había visto una mejoría tan notable en sólo un mes de tratamiento y que, si continuaba así, se podría llegar a una curación prácticamente total en unos dos años.
Después de 1 año de tratamiento la mejoría ha sido considerable: los dolores han desaparecido, tan sólo aparecen ligeras molestias cuando cambia el tiempo o con lluvia y frío más intensos. Durante los diez primeros meses se observó con regularidad diaria las sesiones de 10-15 minutos en la Acupirámide y con mucha frecuencia las fricciones y presiones con el Acupresor. Notándose un aumento de la vitalidad y la energía no sólo en el cuerpo físico sino también en aspectos relativos a la claridad mental y una mayor tranquilidad y serenidad.

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